Euskoasesores

Para tu empresa los beneficios son como para ti el comer, necesarios, pero podrías sobrevivir sin comer varias semanas. Sin embargo la tesorería, la «santa caja» es para tu empresa como para ti el respirar, en dos o tres minutos estás muerto si no entra aire a tus pulmones.

Desde mi experiencia, la inmensa mayoría de las quiebras de pymes no se deben a que no sean rentables, sino a falta de control en su flujo de tesorería.

¿Por qué sucede esto? Normalmente los pequeños negocios y los autónomos, nos dejamos guiar solo por el “dinero que hay en el banco”, sin prever los gastos estacionales o imprevistos, como los pagos trimestrales de impuestos o las pagas extraordinarias al personal.

Veamos algunos consejos prácticos para que tu empresa continúe «respirando» sin sobresaltos.

No te confíes en el saldo bancario: el primer gran error —y el más frecuente— es tomar decisiones basándose únicamente en lo que aparece en la cuenta del banco. Un saldo abultado hoy puede desaparecer rápidamente mañana. Por ejemplo, en negocios estacionales (turismo, eventos, agricultura, etc.), los ingresos pueden ser muy altos en ciertos meses, pero también hay temporadas “valle” con ingresos mucho más bajos. Si solo nos fijamos en la cifra que vemos en línea, corremos el riesgo de sentirnos falsamente seguros y comprometer gastos que después no podremos afrontar.

Haz un pronóstico de tesorería realista: preparar un pronóstico de tesorería no es solo para grandes corporaciones. Las pequeñas empresas también se benefician enormemente de una proyección mensual (o incluso semanal) de sus ingresos y gastos. Incluye todo lo que razonablemente esperes que entre y salga: ventas futuras, gastos fijos, pagos a proveedores, impuestos periódicos y posibles contingencias. Esto no tiene por qué ser un cálculo complejo ni requerir software costoso; una hoja de cálculo sencilla puede bastar. También puedes encargar a tu asesoría que te prepare uno. Lo importante es que lo revises con frecuencia y lo ajustes según la realidad de tus operaciones.

Ten en cuenta la estacionalidad Algunos sectores sufren oscilaciones considerables a lo largo del año. Por ejemplo, un negocio de hostelería puede facturar el doble durante la temporada alta de verano, mientras que en invierno apenas cubre gastos. Identifica cuáles son tus picos y valles de ingresos, y no “quemes” toda tu liquidez en los meses buenos. Reservar una parte de los ingresos para cubrir meses de menor actividad resulta esencial para evitar sobresaltos.

Planifica los pagos de impuestos y nóminas: es fácil olvidarse de que, trimestralmente, llegará la cita con Hacienda. Entre el IVA, el IRPF y otros impuestos, el desembolso puede llegar a ser significativo. Igualmente, los empleados pueden tener derecho a pagas extra o ajustes salariales que, si no se contemplan en el flujo de tesorería, pueden poner en aprietos a la empresa. Para evitar sustos, integra estos pagos en tu pronóstico y, si es necesario, crea una cuenta separada para ir reservando fondos que se destinarán exclusivamente a cubrir estas obligaciones.

Negocia con proveedores y busca descuentos: aunque pueda sonar obvio, muchas veces no aprovechamos el potencial de una buena negociación con proveedores. Ajustar plazos de pago o negociar descuentos por pronto pago puede suponer un alivio significativo en la tesorería. Además, desarrollar relaciones sólidas con quienes te suministran productos o servicios te da un margen de maniobra en caso de tener que posponer algún desembolso, evitando así caer en un bache financiero.

Crea un “colchón” de seguridad: como abogado, he visto infinidad de veces cómo un imprevisto (una máquina averiada, un cliente que retrasa pagos, un cambio regulatorio) descarrila completamente las finanzas de un pequeño negocio. Contar con un fondo de emergencia —un porcentaje de los ingresos reservado cada mes— puede marcar la diferencia entre capear el temporal o verte obligado a buscar financiación rápida y costosa.

Revisa y ajusta periódicamente: el mercado cambia, la competencia se mueve y nuestros objetivos evolucionan. Por eso, revisa tu flujo de caja y tu pronóstico cada cierto tiempo. Ajusta cualquier desviación que detectes y actúa en consecuencia. La constancia en la revisión y la flexibilidad en las decisiones son clave en la gestión financiera de las pymes.

En conclusión, el verdadero secreto para llevar un control eficaz de la tesorería es ser proactivo y no dejarse engañar por la aparente comodidad de un saldo bancario. Si planificas, anticipas gastos ineludibles y creas un pequeño colchón, podrás tomar decisiones con serenidad, incluso en tiempos de incertidumbre.

¿Cuáles son los «trucos» que utilizas tú para no llevarte sustos con la tesorería?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

es_ESEspañol